La guerra en el espacio ya no es ciencia ficción: Estados Unidos, China y Rusia están enfrascados en una nueva lucha

La guerra entre las grandes potencias mundiales se efectuará en el espacio. A medida que se extienden los conflictos en la Tierra, surgen malos augurios en el firmamento.

Mientras los países se apresuran a desarrollar nuevas capacidades en el espacio, algunos también están creando las fuerzas y las armas para luchar más allá de la atmósfera.

El 28 de enero, Irán declaró haber lanzado tres satélites; los países occidentales temen que puedan ser utilizados en su programa de misiles balísticos. 

La invasión rusa de Ucrania ha abierto un nuevo capítulo en la guerra espacial. Pero el mayor temor de Estados Unidos es China, que pretende igualar, si no superar, la primacía estadounidense en los cielos.

El almirante Christopher Grady, vicepresidente del Estado Mayor Conjunto de Estados Unidos, lo explica sin rodeos: “El espacio se ha convertido en nuestro dominio bélico más esencial”.

Los generales estadounidenses escrutan el cosmos desde el cuartel general del Mando Espacial en Colorado Springs. 

Los “guardianes”, como se autodenomina la nueva generación de guerreros espaciales de Estados Unidos, supervisan en el Centro de Operaciones Conjuntas (Joc) unos 15 lanzamientos diarios de misiles, desde Ucrania hasta Irak y Corea del Norte.

También vigilan el rápido despliegue de satélites, los montones de chatarra en órbita y la reentrada de objetos en la atmósfera. Sobre todo, buscan el peligro.

Entre los objetos más observados se encuentran dos aviones espaciales robóticos lanzados recientemente, versiones más pequeñas del transbordador espacial. 

El x37-b estadounidense despegó de Cabo Cañaveral el 28 de diciembre (en la imagen). El Shenlong, o Dragón Divino, de China, despegó quince días antes. Ambas misiones son en gran parte secretas.

La capacidad de los aviones espaciales para emprender misiones largas, entregar y capturar cargas útiles, cambiar de órbita y regresar a la Tierra para repostar los convierte en armas potencialmente importantes para una guerra espacial

Rusia lanzó en octubre el Cosmos 2570, el último “muñeco nido” en órbita: soltó un segundo satélite, que a su vez soltó un tercero. 

Para los mandos estadounidenses, estas cosas parecen una prueba de un “vehículo asesino”, es decir, un proyectil para destruir satélites.

Guerra espacial realidad o utopía?

Un anticipo de las hostilidades espaciales se produjo la noche del 14 de noviembre de 2021, hora de Colorado Springs, cuando dos campanas electrónicas avisaron al Joc de un misil disparado desde el cosmódromo ruso de Plesetsk. 

Los satélites de alerta temprana detectaron la bola de fuego, los radares terrestres rastrearon el misil y los ordenadores no tardaron en proyectar su inusual trayectoria: no se trataba del lanzamiento de un misil balístico ni de un satélite, sino de un arma antisatélite Nudol dirigida contra un satélite espía soviético desaparecido.

Algunos en el Joc pensaron que Rusia apuntaría cerca del objetivo. Otros estimaron, correctamente, que volaría por los aires. 

Puede que fuera una advertencia rusa a Estados Unidos: mantente al margen de la inminente guerra en Ucrania o te arriesgas a que el conflicto se extienda al espacio. 

No hay que olvidar los 1.800 restos que obligaron a los astronautas de la Estación Espacial Internacional (entre ellos dos rusos) a refugiarse en sus naves de escape.

Todo ello demuestra que el espacio no es sólo un lugar para la exploración pacífica, sino un escenario para futuros combates.

El control del espacio se ha vuelto tan importante como el dominio en tierra, mar y aire. La tecnología espacial hace más poderosas a las fuerzas militares en todos los demás dominios.

Fuente Infobae

4/2/2024

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