Las Olimpiadas del descontento: París 2024 y la guerra en Ucrania

Las Olimpiadas del descontente. Esto es lo que se avecina en la nueva edición de los Juegos Olímpicos París 2024, que trae de vuelta las iniciativas de boicot al panorama deportivo global.

Tras la guerra de Putin en Ucrania, el COI se encuentra en una encrucijada entre su misión ‘unificadora’ y de proteger la ‘integridad’ del deporte internacional.

Cuando se inauguren llas Olimpiadas París 2024, el 26 de julio, es más que probable que participen en ellos algunos atletas rusos y bielorrusos.

Tras haber pospuesto la decisión sobre el asunto varias veces en el último año, la Comisión Ejecutiva del Comité Olímpico Internacional (COI) se pronunción finalmente, el 8 de diciembre de 2023. Bajo bandera neutral, tras haber cumplido algunas condiciones de elegibilidad, solo como competidores individuales, se les permitirá la entrada en el evento más importante del deporte internacional.

Aunque las autoridades rusas catalogaron inmediatamente el anuncio del COI de “inaceptable” y “discriminatorio”, podría decirse que la decisión representa un paso adelante, no inesperado pero sí inquietante, hacia la normalización de la posición de Rusia dentro de la comunidad internacional.

A la luz de la decisión del COI, los dirigentes ucranianos deberían considerar ahora detenidamente cuál puede ser la mejor línea de actuación de cara a los Juegos Olímpicos del próximo verano.

Las Olimpiadas y las sanciones contra Rusia

Como ya había ocurrido con la anexión de Crimea en 2014, la invasión de Ucrania por parte de Rusia en febrero de 2022 se produjo en medio de la “tregua olímpica” solicitada por la Asamblea General de las Naciones Unidas durante la duración de los Juegos de Pekín.

A diferencia de 2014, sin embargo, la invasión de 2022 provocó inicialmente una reacción de firmeza sin precedentes por parte de las organizaciones deportivas internacionales, impulsada y apoyada por los gobiernos, organismos deportivos y atletas occidentales.

En cuestión de días, el COI, así como la mayoría de las federaciones deportivas internacionales, introdujeron recomendaciones ad hoc que llevaron a la exclusión de los atletas rusos y bielorrusos de la mayoría de los eventos internacionales.

Aunque oficialmente su objetivo era proteger la “integridad” del deporte internacional, estas medidas constituyeron de facto un amplio conjunto de sanciones multilaterales que señalaban la condena de la comunidad internacional a la guerra de Moscú y el apoyo de Minsk a la misma.

La exclusión de los atletas rusos del deporte internacional también privó a Vladimir Putin de uno de sus terrenos de propaganda preferidos: desde el comienzo de su Presidencia.

Putiz ha instrumentalizado sistemáticamente el deporte internacional para reforzar su liderazgo, argumentando que los logros deportivos de Rusia serían la prueba de su restaurado estatus de gran potencia.

Sin embargo, con el paso de los meses, el COI empezó a considerar opciones para una posible reintegración de los atletas rusos. La principal preocupación del Comité Olímpico era salvaguardar la autoproclamada misión “unificadora” del deporte internacional y, por tanto, su papel como principal autoridad que lo rige.

Fuente Política Exterior

25/01/2024

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